miércoles, 24 de abril de 2013

Utopía.

— A veces sentía que no eramos parte de este mundo, no sé si me entiendes. Que cogíamos y salíamos a la calle y veíamos todo de otro color. Nuestros ojos no entendían nada, al igual que tú ahora. Miráramos donde miráramos solo veíamos color en un mundo completamente gris.
— ¿Que veíais color?
— Sí.
— ¿Y cómo es?
— Pues qué te voy a contar... no lo entenderías.
— Vaya...
— Sí.

Di un trago y un par de caladas más. Él hizo lo mismo. Oíamos la naturaleza desde aquellas hamacas.

— ¿Y entonces, por qué lo hicísteis?
— ¿El qué?
— Suicidaros.
— Mmm, verás, todo esto se nos quedaba corto.
— ¿Que se os quedaba corto? ¡¿La vida?!
— Sí. Verás, queríamos algo mucho más lejos de todo esto y no había otra manera de alcanzarlo.
— ¿Y lo alcanzásteis?

Bebí. Con los labios aún mojados sonreí.

— Claro. Con ella nada salía mal.

domingo, 21 de abril de 2013

Domingo post-ella.

Son días inolvidables.
La ciudad en mi ventana es testigo.

Descubro que me repito y que solo sé decir lo mismo una y otra vez. Pero y qué. Yo que creía que lo único que quería tocar era la guitarra. Mano deslizándose por su espalda hasta su culo para quedarse. A veces solo desearía que mi ventana enfocase el camino hacia su casa, para verla llegar. Los domingos duelen menos. Para mí la mujer es ella y el resto una invención. Es mi religión.Y yo que era agnóstico. De la vida solo espero esto.

sábado, 13 de abril de 2013

B.

Y te veo. Y escribo esto medio borracho, como solo sé hacerlo. Y es ella la que empieza mis días y los acaba. La que dice recuerda esto, el resto no importa. La que condiciona los recuerdos que tendré de este tiempo. Ya sabéis que el día después a ella es domingo. Porque ella son mis sábados, la aventura, el desenfreno. Y sé que aún nos queda, de hecho, todo, pero solo dame el tiempo. No nos faltará nada. Nada. Recordando el casi ya nada nos merece.

Y ahora duerme, y yo despierto, y espero ser su sueño. El que un día yo soñé, y en ella, ahora, vi hecho realidad.

domingo, 31 de marzo de 2013

M de...

Escribo esto en uno de esos domingos de madrugada, cuando sabes que el lunes está ahí y el instituto. Son exactamente las 3:00, parece que lo haya hecho aposta.

Y es que tengo cierta ansiedad. De no saber expresarme correctamente. De querer decirte lo que pienso y no saber hacerlo. Hubo un tiempo en que sí, sabía escribir. Pero me peleé con las palabras y dije No. Y entonces llegaste tú. Con tu sonrisa, tus viernes, tus paseos y me devuelves todas las ganas de reencontrarme con las palabras. Puede que aún no sepa cómo hacerlo, pero estoy seguro de que pronto encontraré el modo de decirte cuánto siento por ti. Es gracioso, porque apenas sé cuándo verás y esto, y... ahora mismo estás durmiendo y... curiosamente en mi pantalla acaba de decir una mujer un te quiero y... siento que es así como debo sentirme. No tengo miedo a decírtelo, paso de tabúes. Sé que es eso lo que quiero decir. Y espero llegar a susurrártelo a tu oído antes de que llegues a leer esto. Te quiero, joder. Te quiero.

Abusar con frecuencia.

Que me muero por esos lunares. La constelación de su cuerpo y perderme en sus estrellas. Y me siento tan inútil al darme cuenta de que no soy capaz de mirarla y que me mire directamente; que tengo que encontrar la manera de verla sin ser visto. Que nunca había querido que mi mano fuera de otra persona. Ofrecer mi cuerpo a otra persona. Que abuse con frecuencia. Que no puedo tener orden ni esquemas al escribirle algo, todo se aglomera y es imposible tener nada claro. Y vuelvo a sentirme inútil. Pero entonces me río de las personas que nos miran y creen que estamos a su alcance. Estamos muy lejos de aquí. Ya casi nada nos merece.

lunes, 18 de marzo de 2013

Círculo.

Y todo es un Círculo. Porque siempre es la misma canción: depresión solución depresión. ¿Entonces qué? ¿Para qué perseguir la felicidad si llega sola? ¿Para qué ser feliz si acabarás volviendo al pozo de pesimismo? Yo que sé. ¿Dos? Tú y yo. Nunca estaremos en el mismo círculo, pero y qué.

Pero somos el tiempo que nos queda. Y supongo que habrá que disfrutar hasta en las putas.

domingo, 17 de marzo de 2013

Sueño real.

Me despierto como de cualquier sueño. Sábanas empapadas, las nubes entrando por mi ventana. Quiero soñar. Veo restos del sueño por todas partes. ¿Fue real?

Ahora mismo permanece en etérea. Carece de forma humana. Es una idea. Perfecta. Inteligible. Tan solo puedo verla al cerrar los ojos. Mis ojos en la yema de mis dedos, viendo cada íntima parte de su cuerpo cristalino . Representada en ella mientras la sueño. ¿Será real? Despierto cansado de sus sueños, queriendo volver a dormirme.

Y me pregunta si es bueno. Si tú realmente supieras.