Escribo esto en uno de esos domingos de madrugada, cuando sabes que el lunes está ahí y el instituto. Son exactamente las 3:00, parece que lo haya hecho aposta.
Y es que tengo cierta ansiedad. De no saber expresarme correctamente. De querer decirte lo que pienso y no saber hacerlo. Hubo un tiempo en que sí, sabía escribir. Pero me peleé con las palabras y dije No. Y entonces llegaste tú. Con tu sonrisa, tus viernes, tus paseos y me devuelves todas las ganas de reencontrarme con las palabras. Puede que aún no sepa cómo hacerlo, pero estoy seguro de que pronto encontraré el modo de decirte cuánto siento por ti. Es gracioso, porque apenas sé cuándo verás y esto, y... ahora mismo estás durmiendo y... curiosamente en mi pantalla acaba de decir una mujer un te quiero y... siento que es así como debo sentirme. No tengo miedo a decírtelo, paso de tabúes. Sé que es eso lo que quiero decir. Y espero llegar a susurrártelo a tu oído antes de que llegues a leer esto. Te quiero, joder. Te quiero.