domingo, 15 de septiembre de 2013
Árbol de luz.
martes, 4 de junio de 2013
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martes, 28 de mayo de 2013
Días largos.
lunes, 20 de mayo de 2013
¿Por qué?
Porque el simple hecho de no saber cómo expresar un sentimiento ya es suficiente justificación para poder decirte que sí, porque sí. Porque sabes qué hacer para colorear las tardes grises. Porque muero por esa llamada a las 8 que diga "¡Oye! ¿Qué haces?", "Nada, en casa", "Pues baja ya", "Voy", y andar inquieto por el interminable ascensor. Por esa sonrisa al verme bajar las escaleras con las zapatillas de viejo. Por ese momento en el que estás tras el cristal, queriendo entrar, y yo juego con no abrirte la puerta aunque solo desee darle al botón. Por el fondo de mi teléfono. Porque solo si es así soy feliz. Porque te dicen que persigas algo y cuando menos te lo esperas lo tienes durmiendo junto a ti. Porque somos tan parecidos pero tan diferentes. Por mi hambre. Porque el tiempo vuela y entrelazamos nuestros dedos para atraparlo y convertirlo en un momento. El nuestro. Porque eres mi mejor despertador. Por nuestras cosas. Porque me encanta este momento en el que no sabes que te estoy escribiendo, y mientras estamos hablando de tonterías. Porque quería escuchar eso que te he preguntado a las 0:56. Porque sin eso no sabría qué hacer. Porque no sabría cómo vivir sin tus mordiscos. Y por el simple hecho de que estas palabras son todo lo que me viene a la cabeza cuando me dices Por qué, al yo decirte que
miércoles, 24 de abril de 2013
Utopía.
— ¿Que veíais color?
— Sí.
— ¿Y cómo es?
— Pues qué te voy a contar... no lo entenderías.
— Vaya...
— Sí.
Di un trago y un par de caladas más. Él hizo lo mismo. Oíamos la naturaleza desde aquellas hamacas.
— ¿Y entonces, por qué lo hicísteis?
— ¿El qué?
— Suicidaros.
— Mmm, verás, todo esto se nos quedaba corto.
— ¿Que se os quedaba corto? ¡¿La vida?!
— Sí. Verás, queríamos algo mucho más lejos de todo esto y no había otra manera de alcanzarlo.
— ¿Y lo alcanzásteis?
Bebí. Con los labios aún mojados sonreí.
— Claro. Con ella nada salía mal.
domingo, 21 de abril de 2013
Domingo post-ella.
La ciudad en mi ventana es testigo.
Descubro que me repito y que solo sé decir lo mismo una y otra vez. Pero y qué. Yo que creía que lo único que quería tocar era la guitarra. Mano deslizándose por su espalda hasta su culo para quedarse. A veces solo desearía que mi ventana enfocase el camino hacia su casa, para verla llegar. Los domingos duelen menos. Para mí la mujer es ella y el resto una invención. Es mi religión.Y yo que era agnóstico. De la vida solo espero esto.
sábado, 13 de abril de 2013
B.
Y te veo. Y escribo esto medio borracho, como solo sé hacerlo. Y es ella la que empieza mis días y los acaba. La que dice recuerda esto, el resto no importa. La que condiciona los recuerdos que tendré de este tiempo. Ya sabéis que el día después a ella es domingo. Porque ella son mis sábados, la aventura, el desenfreno. Y sé que aún nos queda, de hecho, todo, pero solo dame el tiempo. No nos faltará nada. Nada. Recordando el casi ya nada nos merece.
Y ahora duerme, y yo despierto, y espero ser su sueño. El que un día yo soñé, y en ella, ahora, vi hecho realidad.
domingo, 31 de marzo de 2013
M de...
Escribo esto en uno de esos domingos de madrugada, cuando sabes que el lunes está ahí y el instituto. Son exactamente las 3:00, parece que lo haya hecho aposta.
Y es que tengo cierta ansiedad. De no saber expresarme correctamente. De querer decirte lo que pienso y no saber hacerlo. Hubo un tiempo en que sí, sabía escribir. Pero me peleé con las palabras y dije No. Y entonces llegaste tú. Con tu sonrisa, tus viernes, tus paseos y me devuelves todas las ganas de reencontrarme con las palabras. Puede que aún no sepa cómo hacerlo, pero estoy seguro de que pronto encontraré el modo de decirte cuánto siento por ti. Es gracioso, porque apenas sé cuándo verás y esto, y... ahora mismo estás durmiendo y... curiosamente en mi pantalla acaba de decir una mujer un te quiero y... siento que es así como debo sentirme. No tengo miedo a decírtelo, paso de tabúes. Sé que es eso lo que quiero decir. Y espero llegar a susurrártelo a tu oído antes de que llegues a leer esto. Te quiero, joder. Te quiero.
Abusar con frecuencia.
lunes, 18 de marzo de 2013
Círculo.
Y todo es un Círculo. Porque siempre es la misma canción: depresión solución depresión. ¿Entonces qué? ¿Para qué perseguir la felicidad si llega sola? ¿Para qué ser feliz si acabarás volviendo al pozo de pesimismo? Yo que sé. ¿Dos? Tú y yo. Nunca estaremos en el mismo círculo, pero y qué.
Pero somos el tiempo que nos queda. Y supongo que habrá que disfrutar hasta en las putas.
domingo, 17 de marzo de 2013
Sueño real.
Me despierto como de cualquier sueño. Sábanas empapadas, las nubes entrando por mi ventana. Quiero soñar. Veo restos del sueño por todas partes. ¿Fue real?
Ahora mismo permanece en etérea. Carece de forma humana. Es una idea. Perfecta. Inteligible. Tan solo puedo verla al cerrar los ojos. Mis ojos en la yema de mis dedos, viendo cada íntima parte de su cuerpo cristalino . Representada en ella mientras la sueño. ¿Será real? Despierto cansado de sus sueños, queriendo volver a dormirme.
Y me pregunta si es bueno. Si tú realmente supieras.
lunes, 11 de marzo de 2013
Ciudad de escritores.
Algunos se enteraron de que el chico ya conocía de su existencia, y de que no la escribía. ¿Pero si la quieres, por qué no la escribes? Es demasiado fácil. Lo difícil sería enamorarla sin usar palabras. Raramente un día ella se fijó en él, y quemó todas las cartas de su biblioteca. Se preguntaba cómo había podido vivir tanto tiempo sin experimentar algo así, y le rogó que siguiera haciéndolo. Eres único, le solía decir. Él, que apenas escribía ya, tiró todas sus estilográficas y dedicó su vida a hacerla feliz. Soy tuyo, solía decirle.
jueves, 7 de marzo de 2013
Lienzos de lunares.
Llega la mañana y sus buenos días y el mundo se prepara para ser comido. Aunque no pienso comérmelo a él. ¡Tú! Yo. Lo que no piensa es que visualizo el posesivo, el "M de ella". Si tú supieras. Vístete de París y déjame visitar cada una de tus calles. Parar en cualquier portal. Ráyame. Beberme tus ríos, dormir en tus estrellas; bajar y descender por tu cintura. Dibujar círculos en tu piel. ¡Ay, me tiras del pelo! Sé mi lienzo aunque no tenga ni puta idea de pintura. Empezar por tu mano, para cogerla y pararlo todo. Desestabilizar el eje. Tan solos y tan rodeados de gente. Qué iluso al creer que no te volvería a ver siendo un ciego cualquiera.
jueves, 28 de febrero de 2013
En casa.
Vuelvo a casa solo, casi sonriendo. Caminar con una interminable chusta para envenenar labios que minutos antes habían tocado los suyos. Vuelvo a casa solo. ¿Cómo puede tornar su compañía en puta soledad en cuestión de segundos? Enfilo el camino. Menos mal que es en línea recta, pienso. Mi mano se enciende cada vez que inhalo. Los pocos coches que me cruzo me miran como si fuera un delincuente, probablemente pensando mi típico: "dónde irá a estas horas el yonki". Pero no piensan de dónde vengo. Si tan solo me preguntaran el porqué de mi vuelta a estas horas, seguramente les dejaría atónitos de las historias que tengo que contarles. Crujiendo en sus huesos. Dibujando círculos en su piel. No saben nada, solo soy un yonki.Es una paradoja. No espero entenderla, no quiero hacerlo.
Y seguir soñando con nuestro paraíso artificial. La utopía en el que seamos uno de dos cuerpos. Fijada en un sitio que cree físico, pero nah. Yo encontré mis vistas al mar al asomarme a sus ojos. Al mirarla sonreír alejando sus labios. Al párate. Espero que siga soñando; yo ya he encontrado lo que esperaba soñar.
